Rubén salió del gimnasio antes de lo previsto. Como no tenía apuro decidió caminar hasta la casa de Sabrina, su novia desde hace unos cinco años. Estaba cansado pero no le importaba. Caminó hasta la esquina y después dobló por avenida Córdoba. Llevaba un ritmo lento y con pasos cortos. Su vista apuntaba hacia el piso.
Cuando estaba a sólo unas cuadras, sintió que alguien le tocaba el hombro. Se frenó, levanto su vista y se encontró con un hombre vestido de traje y sombrero negro, que tenía barba abultada y dos rulitos que salían de cada lado de su cara. El tipo lo miró y le dijo: “¿Usted es de la colectividad?”.
Rubén le sonrió y tomándose el escudo que tenía bordado en su camiseta le respondió:
“No, de boca juniors señor”.
La charla tuvo sólo ese intercambio de palabras y ni una minima retribución de la sonrisa inicial.
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ajaj muy bueno,, lo voy a tener en cuenta porq me podría pasar lo mismo q a Rubén tranquilamente en cualquier momento
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